Este es el aspecto de mi cocina el domingo a las 8 de la tarde...
Con honrosas excepciones, creo que la mayoría de la gente con la que hablo éstos días me pregunta de dónde saco tiempo para escribir mi tesis, para escribir este blog y los otros que tengo, para salir a correr, a pasear con el peque, limpiar, hacer la comida...en fin, para todo.
La verdad es que con un pequeño de siete meses el tiempo hace cosas muy extrañas; a veces parece que los minutos se arrastran pesados, eternos y que jamás llegará la hora de comer, otras veces, en cambio, el tiempo pasa volando, nos acabamos de despertar y ya se nos ha hecho tarde para preparar al peque para salir. En otras ocasiones el tiempo pasa con normalidad, los minutos duran lo que deben durar, al igual que las horas y los días tienen la medida usual.
De modo que además de luchar contra los elementos, las madres muy trabajadoras, que trabajamos en casa, tenemos que luchar contra el tiempo, o más bien, convertirlo en nuestro aliado.
Esto de convertir al tiempo en un aliado tiene su curva de aprendizaje, no os creáis que el día uno vais a ser unas expertas, haciéndolo todo, a tiempo y perfectamente, sin dejaros ni una sola tarea de lado y terminándolo todo con una sonrisa. Recuerdo que cuando se fue mi madre, que vino a ayudarme con Leo el primer mes y medio, tenía miedillo de quedarme sola, de no saber muy bien qué hacer con un niño tan pequeñito todo el día, y sobre todo, de no tener tiempo para escribir mi tesis, que es, después de Leo, la prioridad número dos de nuestra familia. Sin embargo, me hacía también ilusión quedarme sola con Leo y aprender a gestionar el tiempo y los recursos con éxito.
Como os digo, ésto, como todo en la vida, tiene una curva de aprendizaje, habrá días en los que os creáis que lo estáis haciendo regular, tirando a mal y otros en los que os pillan las ocho de la noche con la cena preparada y una sonrisa dibujada en la cara. Para conseguir un número suficiente de éstos últimos días y minimizar la sensación de fracaso de los primeros, os comento algunos truquillos que me han funcionado.
1) Lo principal es tener en cada habitación de la casa un entretenimiento distinto para el peque; yo tengo en la cocina una hamaquita que hemos ido adaptando a las distintas edades y necesidades de Leo, venía con unos peluches de Winnie the Pooh, Tiger y Piglet y le hemos colgado algún otro más llamativo y una vaca de madera que a Leo le encanta, además tenemos una bolsa de tela con más juguetes en la que Leo puede meter las manitas y sacar los juguetes que quiera. En la habitación en la que de momento dormimos los tres, pongo a Leo en su cuna o en la cama, me aseguro de que si se cae de lado no se de con nada y le lleno de juguetes los alrededores; en ésta habitación tengo también cuatro libros que le encantan y que leemos juntos. En la habitación que va a ser de Leo cuando se "independice" tenemos el gimnasio, donde todavía se entretiene un rato. En el salón tenemos todo un despliegue de juguetes, además de una manta grande para el suelo, para que se mueva con libertad. El truco está en que el peque pueda entretenerse sólo mientras vosotros hacéis otras cosas, como recoger, contestar un e-mail (no os dará tiempo para más) o leer. Cuando se trata de recoger y limpiar, vais moviendo al peque de habitación en habitación, cada una con su centro de entretenimiento, vosotras lo recogéis todo perfectamente y él se lo pasa pipa!
2) Como lo que más tiempo consume es hacer la comida y dado que lo más sano, no sólo para el bebé sino para vosotras que habéis dado a luz hace poco y algunas estaréis dando el pecho y para vuestras familias, es la comida hecha en casa, con amor y cuidado y dado que la cocina es lo que más tiempo consume, os recomiendo preparar la comida para la semana (por lo menos los almuerzos) el domingo por la tarde; seguro el papá puede quedarse con el chiquitín mientras lo hacéis y si os organizáis con el menú que habéis preparado para la compra, tardaréis como muchísimo una hora y media al principio y conforme la curva de aprendizaje se haga recta, una hora. Ahora os comento el tema de la lista de la compra, de momento os digo que con ella en mano planificaréis mejor un menú balanceado para cada día y lo podréis preparar en un periquete. Esta semana, por ejemplo, tomaremos: el lunes crema de calabacín, el martes, carne con tomate, el miércoles pasta a la bolognesa, el jueves crema de lenteja y el viernes pollo al curry con verduras; lo hice todo a la vez y tardé, por reloj, 50 minutos; lo ponéis en tupper separados para que el papá se lleve uno al trabajo y vosotras comáis en casa, ya que viene bien calentar la comida en lugar de hacerla cuando se tiene poco tiempo para comer con tranquilidad. Al mismo tiempo que hacéis la comida para los mayores, podéis preparar la comida para el peque, unas manzanitas y peras al horno, calabacín, patatas y zanahorias al vapor, o lo que os parezca. Para la cena, preparad cada día cosas sencillas, poned en la lista de la compra filetes para freír, salchichas (bio si es posible), huevos para hacer tortillas, masa para pizza o empanada, verduras para gratinar, etc. etc. etc.
3) La lista de la compra es fundamental para no tener que ir al super cada día o cada semana y para tenerlo todo a mano. Yo la hago siguiendo un menú que preparo de antemano, para unas tres semanas, desayunos, comidas y cenas y aunque compramos siempre algún que otro capricho, ahorramos muchísimo con la lista y además, nunca nos falta de nada. Como os decía en el punto 2, la lista sirve además para tener preparados los menús de antemano, así os ponéis el domingo manos a la obra sabiendo el guión y no os coméis la cabeza pensando..."a ver qué hago yo hoy de comer".
4) Salir a la calle cuando el tiempo y el clima lo permiten es fundamental para el pequeño y para los papás, de modo que hay que buscar un momento, cuando esté despierto y sepáis que no es hora de dormir (para que aprovechéis las siestas en casa, para vosotras) y salgáis de paseo, a cualquier sitio; en Alemania he aprendido a salir con otro objetivo que el de comprar, a pasear solamente, por el parque, por nuestra calle, por el centro, por donde sea, enseñándole todo a Leo, nombrando las cosas y dejando que se acostumbre al clima y a las personas que invariablemente se acercan para decirle: pero qué ojos tan grandes tienes!!! Repito, para que tengáis tiempo para vosotras y para que el peque aproveche y disfrute del paseo, salid cuando no sea hora de ninguna de las siestas, para que esté espabilado y duerma cuando vuelva a casa.
5) Haced todo lo que tengáis que hacer por rutina cuando el pequeño esté despierto. Además de aprender de vuestro día a día -porque iréis relatando todo lo que hacéis- cuando se duerma tendréis tiempo para vosotras, para hacer lo que os plazca. Me refiero a que os cepilléis los dientes, os lavéis la cara, os duchéis, freguéis los platos y demás, con el pequeño despierto, así, cuando se duerma, podréis leer, escribir, llamar por teléfono con tranquilidad y todas las demás cosas que os gustan y os llenan de energía.
6) Si tenéis la suerte de tener un niño dormilón como el mío, dormid con él hasta que se levante, los días son más cortos y provechosos cuando se ha descansado bien y cuando te levantas a las 9.
7) Es muy importante estimular los sentidos del pequeño y jugar con él, de modo que las horas que esté despierto tenéis esa obligación irrenunciable, que a eso de los 6 meses se convierte en un placer porque empiezan a interactuar y a darse cuenta de las cosas y del objetivo de los juegos y las lecturas y a disfrutarlos. Si disfrutáis jugando con vuestros bebés, estad seguras de que ellos están disfrutando también.
Y cuando os venza el desaliento o el cansancio, recordar que cada etapa de la vida es maravillosa y que ésta es una de las mejores; recordad que los niños crecen volando, beberos cada minuto con los vuestros y no deleguéis, que los mejores recuerdos y las mejores aventuras son las que se hacen con las propias manos, con esfuerzo y cariño, pero también con alegría y entusiasmo. Al igual que vuestros padres no fueron a las fiestas de la universidad a bailar por vosotras, no dejéis que se queden con la parte más bonita de la infancia de vuestros hijos, disfrutad vosotras de ella, ya veréis lo gratificante que es ahora y los recuerdos que os lleváis para el resto de la vida.
Me da mucha pena haber escrito esta nota dirigiéndome sólo a las chicas, pero la verdad es que no conozco ningún chico que tenga la suerte de quedarse en casa con sus hijos; espero tener que enseñarle estos pequeños trucos a mi Leo cuando vaya a quedarse en casa con los suyos!
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