lunes, 17 de noviembre de 2014
Comer y cantar?
Sobre el tema de la introducción de los sólidos hay dos teorías bien diferenciadas; está la que os enseñarán en España: 6 meses de lactancia exclusiva, y la que se estila en Estados Unidos y el resto de Europa: 4 meses de lactancia exclusiva e introducción de los sólidos desde entonces. Lo que éstos dos enfoques tienen en común es que ambos invitan a respetar una serie de pistas que el pequeño da a sus padres para decirles que está listo para comer sólidos; algunas de ellas son:
- Sigue con interés los movimientos de cucharas, tenedores y vasos cuando los padres comen;
- Los momentos de la lactancia son más "sociables", de modo que vocaliza, sonríe, deja de mamar para mirar a la madre y jugar con ella, etc.
- Hace sonidos como de masticación o succión cuando ve a los padres comer;
- En épocas de brotes de crecimiento, come más y con más frecuencia.
- Puede sentarse solo sin apoyo (esta pista en particular nos lleva a introducir sólidos a los 6 meses, sin duda)
En el caso de Leo, como es tan espabilado, dio todas éstas pistas más o menos a los 4 meses, además, yo tenía poca leche, así que pensé en introducir sólidos entonces, sin embargo, dado que yo tengo algunas alergias (no sólo alimentarias) y dado que el médico nos dijo que si hay alergias en la familia es mejor retrasar la introducción de los sólidos, decidimos retrasarla hasta que tuviera 6 meses.
Justo antes de que cumpliera los seis meses le dimos su primera comida, cereales de plátano y zwieback que es como una tostada sin gluten. Le encantaron, de verdad, además, cogió el mismo la cuchara y se la llevó a la boca como un experto y comió casi solo. El problema es que ese tipo de cereal y la cantidad que le dimos, le sentó mal, se despertó esa noche llorando mucho y con el vientre muy tenso, le dimos un poco de agua y mejoró y se volvió a dormir después de haber llorado casi una hora, así que obviamente, la siguiente vez no quiso ni ver la cuchara ni la trona ni nada que le recordara la experiencia de comer.
Seguimos con el pecho exclusivamente un par de semana más y volvimos a intentarlo con los cereales, el resultado fue un nuevo dolor de tripa. Lo llevamos el pediatra y dado que cogía peso con normalidad y estaba bastante adelantado en la agenda psicomotriz, nos dijo que sigamos con el pecho, que intentemos darle algo de patata y zanahoria, algo de manzana y plátano y nada de cereales y que si quería comer, muy bien, pero que si no, podíamos esperar hasta los 9 meses dándole sólo el pecho.
A la semana siguiente empezamos con un poquitín de plátano (una rodaja de un centímetro, nada más) machacado con el tenedor muy bien, hasta que no queden grumos y lo aceptó más o menos bien, no se lo tomó todo pero casi; unos días después le dimos manzana al horno pasada por la batidora con un poquito de leche y como no le gustó demasiado, la mezclé con un poquito de cereal de arroz (por la mañana para ver si no le sentaba mal como por la noche) y un poco de agua para ablandar el cereal; esta mezcla le encantó, sigue siendo la que más le gusta.
La semana que viene cumplirá 7 meses y ahora mismo come: plátano machacado con cereales y un pelín de agua, puré de manzana con cereales de arroz y agua y tostadas sin gluten, que le gustan mucho. Esta semana empezaremos con la patata y la zanahoria, a ver qué tal.
Otra cosa importante es dejar que experimente con la comida, que la coja con las manos y que él mismo coja la cuchara; Leo me quita la cuchara y se alimenta él mismo, con mucho éxito he de decir, además ya bebe la leche y el agua de una tacita con "piquito"; el libro de la Universidad de Princeton que es el que sigo ponía que había que introducir la taza mejor temprano que tarde así que le compré una NUK de transición, con el piquito de silicona y nos pasó igual que con la cuchara, un experto a la primera!!
La moraleja de todo esto, o lo que hemos aprendido en el camino es que la introducción de los sólidos no es fácil, me imagino que todos los padres esperamos con ansias en momento de ver comer a nuestros peques y cuando les damos la primera cucharada de cereal y la escupen es un poco descorazonador, o cuando, como nos pasó a nosotros, les sienta mal la comida, pues nos ponemos algo nerviosos porque sentimos que no están cumpliendo con los plazos fijados para el desarrollo y nos entra la ansiedad al pensar que la comida, cualquier comida, les sentará mal. Pero para esto, como para todo, cada niño es diferente y tiene su propia agenda; la verdad es que Leo sigue sin parecer excesivamente entusiasmado con la idea de comer sólidos, la manzana le gusta mucho, pero ni siquiera de manzana pide más, se toma lo que haya en el plato (a veces) y ya está, prefiere el pecho y eso es lo que hay. Además, desde que toma sólidos, se despierta a comer por la noche, no sé si esté relacionado o sea sólo una coincidencia pero a nosotros nos ha pasado.
La próxima os contaré cómo le preparo la comida, muy fácil y mientras preparo la comida de la semana para los mayores.
El tema de la limpieza es otro cantar, a ver si me hago con un método para que no termine todo el salón chorreando puré de manzana tras cada comida y os cuento! :)
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