sábado, 28 de junio de 2014
Lactancia materna exclusiva...¿Lactancia materna exclusiva?
Empezaré diciendo que todo, absolutamente todo lo que una necesite y quiera saber sobre la lactancia materna, está en el libro de Carlos González, Un regalo para toda la vida.
Empecé a leerlo un par de meses antes de dar a luz y al principio, ponía post-it azules en todas las páginas que me parecían interesantes...hasta que me quedé sin post-its. Tengo que decir, no obstante, que el tono del libro no me parece apropiado, parece que el autor es un sabio de oriente y las lectoras y lectores y en general, las madres, unas ignorantes. Es verdad que lo normal es no tener ni idea de lactancia materna antes de tener hijos y al principio, cuando se tiene, pero hay maneras mucho más elegantes y comedidas de escribir. Sin embargo, el contenido, que es lo importante, es impresionante, no se le escapa nada!
De modo que podría terminar esta entrada diciendo que os leáis el libro y que yo hice todo lo que decía, pero qué va...la lactancia es mucho más complicada que leer el libro y seguir las instrucciones, mucho más!! tanto es así que siendo mi peque lo hambrientillo que es, todavía no siento que hayamos llegado a la perfección, ni él ni yo.
Al nacer Leo y unos minutos después de hacerle el APGAR, me lo pusieron al pecho y como por arte de magia, se agarró como un campeón y empezó a comer vigorosamente, fue precioso no sólo porque comprobé la fuerza del instinto sino porque mientras los niños de las "cortinas" vecinas lloraban y berreaban con todas sus fuerzas, el mío comió tranquilamente hasta que llegamos a la habitación, momento en el cual se durmió casi hasta el día siguiente. Hubo un detalle de la política del hospital que no me gustó nada; nos dejaron unos botecitos de Blemil "por si el peque se quedaba con hambre"...¿habían olvidado que los beneficios de la lactancia materna ex-clu-si-va superan con creces a los de la alimentación mixta?. Me parece que la política debería ser la de dar los botecitos a las madres cuyos hijos se queden con hambre, no a todas, porque en el agotamiento de la primera noche y sin saber muy bien qué hacer ni a qué santo encomendarse cuando no sube la leche a tiempo, en lugar de tener paciencia y poner al niño al pecho con frecuencia para que suba, siente una la tentación de darle un botecito de esos...y no es plan. Yo no lo hice, que conste en actas, tampoco lo necesité, porque la leche subió sin problemas y lo que es más, sin dolor y desde entonces, a mi niño no le ha faltado de ná!
El día siguiente al nacimiento fue otra historia, entre que yo a veces no recordaba que tenía que darle de comer y él tampoco se coscaba, me lo ponía al pecho poco y bastante mal, el pobrecito no recordaba la técnica de la noche anterior y se agarraba al pecho como buenamente podía y como buenamente podía era bastante mal, de modo que me pasó lo que a muchas de mis amigas: terminé temiendo la hora de comer. El mismo día le pedí a mi madre que me trajera la crema de lanolina que no compré por anticipado porque claro, ¿cómo iba a tener yo problemas con la lactancia después de dos cursos de educación maternal y la lectura atenta del libro de Carlos González? Por eso, porque la lactancia no es nada fácil.
En lugar de contar mis aventuras, diré lo que he sacado en blanco de estos dos meses de lactancia exclusiva:
- A mi no me subió la leche de manera evidente (quiero decir, con el dolor y el malestar que me han comentado que sube normalmente); más bien, fue gradualmente aumentando según iba necesitando mi Leo, de modo que no tengo queja de la subida de la leche; tampoco siento que tenga muchísima leche como dicen tener algunas, sino que tengo la justita, ni mucha ni poca, además, a pesar de que el libro y la matrona dicen que siempre se tiene algo más de leche que la que necesita el niño, yo creo que tengo la que necesita y ni un poquito más o que mi retoño apura hasta la última gota y no deja absolutamente nada, por lo general;
- Aunque a veces parezca más fácil dar el pecho en cualquier posición y en cualquier sitio, hay que buscar un lugar cómodo -a mi me ha resultado comodísimo un sillón de IKEA con reposapiés que parece una hamaca junto con el cojín de lactancia largo- y dar el pecho en cualquiera de las dos posiciones recomendadas por el libro: ombligo con ombligo o balón de rugby, aunque yo la de balón de rugby la utilizo muy poco y sólo en situaciones extremas; es importante procurar darle el pecho siempre con el cojín o con algún apoyo ya que si no, los hombros y la espalda sufren una barbaridad y tomarse un momento, aunque el pequeño berree, para acomodarlo cómodamente y acomodarnos cómodamente nosotras, que es un ratito largo y estando incómoda ni se disfruta, ni se aguanta bien y además, el pequeño también tiene que torcer el cuello o ponerse en posiciones imposibles para comer, así que nada, aunque se tarde un ratito, buscar la posición antes de empezar;
- Al principio, cuando aparecen grietas (si aparecen) y aunque no aparezcan, es buena idea echarse un poco de crema de lanolina, calentándola primero entre los dedos y suavizándola un poco, porque es bastante densa, y dejarla secar antes de ponerse las "tapas" del sujetador; después es suficiente con unas gotas de leche y luego, más adelante, ya no es necesario ponerse nada (mi niño tiene dos meses cumplidos y yo ya no me pongo nada);
- Los discos de lactancia son importantes para no poner perdidos los sujetadores; aunque no se gotee mucho, son útiles para no tener que cambiar el sujetador cada dos por tres;
- Hay que tener un vaso con agua a mano cuando se da el pecho...entra una sed horrorosa!;
- Al principio es recomendable vaciar los pechos con el sacaleches después de cada toma; Leo tomaba al principio sólo uno cada dos horas y al que se quedaba en el tintero, se le taponaban los conductos y me dolía una barbaridad, de modo que desde entonces me cuido mucho de "invitar" a mi retoño a vaciar los dos cada vez que come, o los vacío yo con el sacaleches, si se me queda dormido. Siempre está bien tener algo de leche almacenada para poner en bibis y llevarla cuando se sale a la calle;
- El sacaleches que me ha resultado mejor es el manual de Avent; lo que hay que tener muy en cuenta para evitar frustraciones es que TOMA TIEMPO HACERSE CON LA TÉCNICA CORRECTA y que al principio a veces no sale nada. Por otro lado, el estado de ánimo influye muchísimo, con el cansancio, los nervios y la frustración es difícil que salga algo de leche de modo que hay que relajarse, buscar un lugar cómodo y practicar para hacerse con la técnica correcta: mantener la presión unos segundo y soltar cada vez;
- Como mi niño no tiene una técnica muy acabada, tarda lo suyo en comer, de modo que me he hecho con una mesita alta (a la altura de mis brazos) y la he llenado de libros, he puesto mi botella de agua, las vitaminas del peque y los móviles, en modo de no aburrirme la hora larga que tarda mi glotoncete en comer;
- Por la noche, se suelen quedar dormidos comiendo y se tarda una auténtica eternidad en darles de comer -una eternidad porque suelen ser las 3 de la mañana y no está una para fiestas- de modo que yo lo que hago es sacarme la leche la noche anterior y darle un bibi (ahora toma unos 120 a 140 ml.). El bibi se lo toma sin pensar porque es más fácil y aunque después de dárselo tengo que sacarme la leche, tardamos menos que en darle el pecho y despertarle a cada minuto para que siga comiendo;
- Cuando se queda dormido comiendo, tengo varias técnicas para despertarle, aunque tengo que confesar que la mayoría funciona por menos de 10 segundos y se vuelve a dormir; a veces le doy unos toquecitos con el dedo debajo de la barbilla, otras le hago cosquillas en el cuellito, otras en los pies, le soplo suavemente el pelito o le hago cosquillas en las orejas; esta última es la mejor técnica pero sólo la uso en casos desesperados porque no me gustaría que me lo hicieran a mi!;
- Para darle el pecho en la calle, lo mejor es llevar blusas con botones en el frente o las propias de lactancia (estas son las mejores) las venden en Ecopeque, además son muy monas: www.ecopeque.es. De todos modos, yo suelo sacarme la leche y llevarle un bibi cuando salimos para no tener que buscar un sitio con "intimidad" para que pueda comer;
- Para sacarle los gases no tengo técnica, a veces simplemente le incorporo y los echa y otras tengo que darle sus golpecitos en la espalda o un masaje circular también en la espalda; alguien nos dijo que no hacía falta sacarle los gases pero mi experiencia es que si no se los saco, lo pasa regular y se está bastante incómodo, así que procuro siempre estar un ratito más para asegurarme de que los echa todos.
Espero no dejarme nada importante fuera.
Bueno, que al principio, cuando comen cada hora o cada dos, es bastante sacrificado esto de darles el pecho y a veces, cuando fallan las fuerzas, entran ganas de darle leche de fórmula, pero no hay que desmayar, que los beneficios de la lactancia exclusiva son muchos y muy importantes y además, después ya come cada tres horas (que parece poco pero es un montón, de verdad, vuelve una a la vida!) y luego dejará de tomar el pecho y lo echaré de menos, de modo que lo pienso y no me quejo; por otro lado, tener a mi chiquitín pegado, respirando, tragando y moviendo las manitas y los pies, no tiene precio!!
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